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Desafíos (gratos) a la hora de producir un podcast en el aula

hace 1 día
8 min de lectura

Producir un podcast en el aula es una experiencia de aprendizaje. Investigar, seleccionar información, escribir, organizar ideas, asumir roles, grabar, editar, comunicar y publicar: producir un podcast interpela a los estudiantes desde distintos lugares, involucra diferentes habilidades y permite que construyan un producto concreto a partir de los contenidos de una materia.

Además, algo particularmente valioso ocurre en este proceso: el contenido de la materia vuelve una y otra vez. Aparece durante la investigación, se revisa al desarrollar el guión, vuelve a ser pensado al decidir qué decir y cómo decirlo, se recupera durante la grabación de las voces, se escucha nuevamente durante la edición y se resume al escribir la sinópsis que acompañará la publicación. El estudiante se encuentra con ese mismo contenido desde diferentes perspectivas y en diferentes momentos. Lo lee, lo interpreta, lo transforma, lo escucha, lo vuelve a revisar. Lo trabaja tantas veces que, casi sin darse cuenta, termina incorporándolo.

Ahora bien, a partir de distintas experiencias de producción sonora en el ámbito universitario, fui encontrando algunos desafíos que aparecen cuando el podcast llega al aula. Pero son desafíos gratos, que aparecen porque algo está sucediendo: el podcast empieza a encontrar su lugar dentro del aula. Son señales de que una herramienta nueva empieza a formar parte de las prácticas docentes y, con ella, aparecen nuevas preguntas, nuevas posibilidades y nuevas formas de pensar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Lejos de ser obstáculos, son oportunidades para revisar la planificación, las consignas, las formas de evaluación y el acompañamiento que requiere una producción de estas características. 

Porque muy buenas ideas nacen en el aula.

Y cuando encuentran un proceso que las acompaña, pueden crecer, transformarse y convertirse en experiencias que dejan huella.

1. Profesionalizar la producción sin exigir conocimientos técnicos avanzados.

Incorporar un podcast a una materia no requiere que el docente sea especialista en producción sonora. La tecnología actual permite resolver muchos aspectos técnicos de manera accesible y la familiaridad con la que algunos estudiantes conviven con las herramientas digitales suele ser una ventaja.

El desafío está en tender a la profesionalización de la producción.

Esto implica trabajar con contenidos rigurosos, investigar y utilizar fuentes confiables, cuidar la información, construir un relato claro y buscar formas creativas de comunicar. También supone prestar atención a la calidad sonora, la edición, la presentación y la publicación.

Profesionalizar no significa volver solemne la producción. Un podcast académico puede ser dinámico, creativo, entretenido y cercano. Puede utilizar distintos lenguajes y recursos narrativos. La clave está en encontrar un equilibrio entre creatividad, rigurosidad y respeto por los contenidos y por las personas involucradas.

2. Encontrar el podcast en todas las materias

Cuando pensamos en podcast, muchas veces lo asociamos inmediatamente con Comunicación, Periodismo o carreras vinculadas a los medios. Sin embargo, la producción sonora puede encontrar un lugar en cualquier disciplina.

Historia, Psicología, Trabajo Social, Derecho, Finanzas, Educación, Ciencias Sociales: en cada materia hay una historia para contar, una unidad para profundizar, un problema para investigar, una experiencia para analizar o un contenido que puede convertirse en una producción sonora.

Pueden surgir preguntas: ¿Qué contenidos de mi materia podrían convertirse en una producción sonora?, ¿Qué puedo proponerles a mis estudiantes para trabajar los contenidos de mi materia a través de un podcast?, ¿Qué experiencia de aprendizaje puedo diseñar a partir de una producción sonora?.

El docente puede incorporar el podcast para realizar un ejercicio interpretativo, incorporar un concepto, investigar un caso, repensar una unidad, etc. Y allí aparecen múltiples posibilidades de abordaje: una entrevista, una crónica, una explicación, un informe, una conversación entre estudiantes, un relato documental o una producción basada en una investigación.

Además, el podcast puede ofrecer una alternativa especialmente interesante para las instancias de evaluación en cursos numerosos. En lugar de corregir 60 trabajos escritos a mano, con caligrafías ilegibles, por ejemplo, un docente puede organizar grupos de estudiantes y proponer seis producciones sonoras. Cada grupo deberá investigar, tomar decisiones, escribir, producir y presentar un resultado. La evaluación sigue existiendo, pero cambia la experiencia de aprendizaje que la acompaña.

3. Una buena producción comienza con una consigna clara 

Una buena consigna hace posible una buena producción. 

El docente necesita definir qué contenidos se trabajarán, qué se espera que los estudiantes desarrollen, qué tipo de producción realizarán y cuáles serán las condiciones de trabajo.

Una buena consigna puede contemplar aspectos vinculados con el contenido: tema, enfoque, lenguaje, fuentes, estructura, tipo de relato, etc. Y también aspectos propios de la producción: cantidad de participantes, duración, roles, formato de entrega y condiciones técnicas.

Cuanto más clara sea la consigna, mayor será el espacio disponible para que los estudiantes puedan tomar decisiones creativas.

En este sentido, la claridad de la consigna no es una limitante de la creatividad, al contrario, la hace posible.

4. El podcast como una herramienta de evaluación

Un podcast puede formar parte de la instancia de evaluación de la misma manera que un examen escrito, una exposición oral, un trabajo práctico o un cuestionario de opción múltiple. El desafío está en desarticular la idea de que el podcast es sólo una herramienta sonora, cuando sabemos que para producir un podcast es necesario leer, investigar, hacerse preguntas, escribir, etc.

Lo importante es definir qué se quiere evaluar.

Si el objetivo es comprobar la apropiación de determinados contenidos, la producción sonora puede convertirse en una forma diferente de demostrar ese aprendizaje. Pero además puede permitir evaluar otras capacidades: búsqueda y selección de información, síntesis, argumentación, escritura, comunicación oral, trabajo colaborativo, resolución de problemas y toma de decisiones.

Así, el podcast puede reforzar y complementar el proceso de enseñanza-aprendizaje, integrándose a la propuesta de la materia.

5. Planificar el podcast desde el primer día

Uno de los desafíos más frecuentes aparece cuando el podcast se piensa como evaluación final… al final del cuatrimestre.

La producción sonora tiene varias etapas y cada una necesita su propio tiempo de trabajo: definir la idea, investigar, seleccionar información, escribir el guion, grabar, editar, diseñar una portada y preparar la publicación.

Por eso, cuando se piense el podcast como parte de una evaluación, conviene comunicarlo desde el comienzo de la cursada.

Esto permite distribuir pequeñas actividades a lo largo del cuatrimestre. Mientras avanza el desarrollo de los contenidos, algunas clases pueden incorporar momentos destinados a la producción: presentar el formato, trabajar la investigación, revisar una estructura narrativa, escribir el guión o pensar la presentación sonora.

No se trata de convertir la materia en un taller de producción durante todo el cuatrimestre. Se trata de integrar algunas etapas del podcast a la planificación de la materia.

Cada etapa puede dialogar con los contenidos que el docente ya tiene previsto trabajar.

6. El gran salto: de la investigación al guión sonoro

Quizás uno de los momentos más desafiantes de la producción aparece cuando hay que transformar una investigación escrita en un relato sonoro. 

Investigar permite reunir información. El podcast exige tomar decisiones sobre qué información será parte del relato, en qué orden aparecerá y cómo será comunicada.

Y allí aparece un proceso de selección. La investigación que comienza para ser leída, se transforma en una producción para ser escuchada.

Y acá hay que tomar decisiones: ¿Qué parte de la investigación es imprescindible? ¿Qué puede quedar afuera? ¿Qué necesita ser explicado? ¿Qué puede decir una voz y qué puede resolverse mediante un recurso sonoro? ¿Cómo se transforma un título escrito en una presentación oral?

Por ejemplo, imaginemos una crónica titulada “La Voz de Talamanca”, con el subtítulo “Sebastián Rivas, autor”.

En un texto escrito, esos elementos pueden aparecer como título y subtítulo:

“La Voz de Talamanca” 

(Sebastián Rivas)

En un podcast, será necesario tomar una decisión narrativa. Podría resolverse, por ejemplo, mediante una locución que introduzca la información:

“En el año 2023, Sebastián Rivas visita la radio comunal La Voz de Talamanca, en Costa Rica.”

Ese pasaje de la investigación al lenguaje sonoro implica comprender que escribir para ser leído y escribir para ser escuchado son experiencias diferentes.

Y allí aparece una de las mayores riquezas pedagógicas del podcast: obliga a volver sobre el contenido, seleccionarlo, reorganizarlo y encontrar una manera propia de comunicarlo.

7. Compartir los criterios de evaluación desde el comienzo

Los criterios de evaluación también forman parte de la consigna.

Antes de comenzar la producción, los estudiantes necesitan saber qué aspectos serán considerados: ¿se evaluará principalmente la apropiación de los contenidos? ¿La investigación? ¿La utilización de fuentes? ¿La estructura del guion? ¿La comunicación oral? ¿La creatividad? ¿El trabajo colaborativo? ¿La calidad de la producción sonora?

Los criterios de evaluación son la guía del proceso de producción. El estudiante puede tomar decisiones durante la producción sabiendo hacia dónde orientar su trabajo. Anticipar qué vamos a evaluar también significa acompañar.

8. Escuchar juntos antes de definir una nota

Antes de la evaluación final, aconsejo una instancia muy valiosa: la escucha colectiva. Este espacio de intercambio entre compañeros promueve la escucha atenta, la valoración de distintas maneras de resolver una misma consigna y la reflexión sobre las propias producciones. Al escuchar a otros grupos, los estudiantes pueden reconocer recursos que funcionan, descubrir nuevas posibilidades narrativas y pensar qué decisiones mantendrían o revisarían en sus propios podcasts.

La escucha colectiva también permite poner en común los aprendizajes del proceso y convertir la producción de cada grupo en un aporte para toda la clase. Por eso, resulta especialmente enriquecedor realizarla antes de la calificación final, de manera que los estudiantes tengan la posibilidad de incorporar ajustes y correcciones a partir de lo escuchado.

Escuchar lo que hicieron otros también es una forma de aprender.

Los estudiantes pueden descubrir distintas maneras de resolver una misma consigna, reconocer recursos que funcionan, identificar decisiones narrativas interesantes y pensar qué modificarían en sus propias producciones.

La escucha también permite celebrar lo realizado. Aplaudir las producciones, festejar el esfuerzo.

La evaluación deja así de ser solamente el momento en que se asigna una nota y se convierte en una nueva experiencia de aprendizaje.

9. Un podcast es más que un archivo de audio

Otro desafío importante surge cuando llega la hora de publicar.

Un archivo MP3 es un archivo de audio. Un podcast supone además una instancia de publicación y circulación que permite que ese contenido pueda ser encontrado, escuchado y compartido por otras personas. Implica una portada, una sinópsis y una métrica.

Trabajar con plataformas digitales también forma parte del aprendizaje.

Publicar implica conocer nuevos entornos, pensar títulos y descripciones, diseñar una portada, organizar información y considerar cómo presentar el contenido frente a una audiencia.

Incluso puede convertirse en una primera aproximación a las lógicas de circulación de contenidos en la cultura digital.

Según el nivel de los estudiantes y los objetivos de la actividad, el docente puede acompañar más o menos esta instancia. Pero incorporar la publicación amplía significativamente la experiencia: el trabajo deja de terminar en la entrega al profesor y comienza a encontrarse con una audiencia.

10. ¿Y después qué hacemos con todo lo producido?

Quizás esta pregunta sea la más desafiante para las universidades.

Durante una cursada pueden surgir producciones extraordinarias: investigaciones originales, relatos sensibles, entrevistas valiosas, miradas jóvenes sobre temas de relevancia social. Sin embargo, muchas veces estos trabajos quedan en el olvido, después de la evaluación.

¿Qué sucede después con esas producciones?

La producción sonora tiene una característica particular: puede seguir circulando. Puede encontrar nuevos oyentes, formar parte de una programación, integrarse a proyectos institucionales o convertirse en material para futuras experiencias educativas.

Necesitamos generar espacios para que las producciones realizadas por estudiantes universitarios puedan ser escuchadas, reconocidas y conectadas con nuevas audiencias.

En ese sentido nacen iniciativas como ReSuena la USI, el Certamen de Podcast Universitario, concebido como un espacio de encuentro, celebración y circulación de las producciones realizadas en las aulas universitarias.

Porque una experiencia de aprendizaje también puede convertirse en una experiencia de comunidad.

Producir, aprender, escuchar

Incorporar el podcast al aula implica tiempo, planificación y acompañamiento. Cada etapa tiene su lógica y merece ser trabajada. Investigar lleva tiempo. Escribir un guión lleva tiempo. Grabar y editar también.

Pero conocer ese proceso permite comenzar la experiencia con una mirada realista y, al mismo tiempo, animarse a dar el primer paso.

Una de las claves está en confiar en el talento de cada estudiante. Ellos pueden investigar, escribir, entrevistar, producir, editar, diseñar y aprender nuevas herramientas. Muchas veces llegan al aula con conocimientos tecnológicos que pueden convertirse en  recursos para el aprendizaje.

También es fundamental escuchar podcasts. Escuchar diferentes formatos permite entrenar el oído, reconocer estructuras, descubrir recursos narrativos y ampliar las posibilidades creativas. Antes de producir hay que escuchar. Antes de escribir hay que descubrir cómo otros cuentan. Y después, producir.

Porque muy buenas ideas nacen en el aula.

Algunas se quedan en una hoja. Otras se transforman en una presentación. Y otras pueden convertirse en una voz, una entrevista, una crónica, una historia.

Pueden convertirse en un podcast.

Y cuando este podcast encuentra una audiencia, algo de lo aprendido vuelve al aula transformado en una nueva experiencia: la de haber creado algo propio y haberlo puesto en circulación.

María Luisa Braña.


 
 
 

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